Archivo por días: 5-diciembre-2016, lunes


Desaparición del Teatro Laboratorio

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A mediados del año 1976, Grotowski se pasa a un teatro de fuentes, de origen, un proyecto el último que le acompaña en su trabajo en Polonia hasta 1982, cuando se marcha, y 1984, cuando el teatro deja de existir. Momento que toman los dos la decisión de acabar su andadura. Expone en la III Muestra de Escuelas de Arte Dramático, Jaroslaw Fret, director del Instituto Grotowski.

Grotowski exiliado no tiene pasaporte polaco, nunca llega a recuperarlo y muere como profesor de colegio francés, con pasaporte francés. Para Jaroslaw Fret, teatro de fuente es la temporada más interesante de su trabajo. “Hay una gran oportunidad en la unión del teatro de fuente con la temporada cuando se producían los espectáculos”.

Durante la emigración, Grotowski trabaja en EEUU sobre el drama objetivo, en la Universidad de California pero la universidad no es siempre el sitio idóneo para la investigación. “Para trabajar y hacer teatro no es la universidad, son los teatros”.

Desde 1986 hasta 1999, trabaja en Italia en Pontedera donde Roberto Bacci abrió un centro Grotowski para él, mientras que en Wroclaw hay otro estudio dirigido por uno de sus actores principales que muere en un accidente de tráfico.

Entonces las autoridades de Wroclaw, pensando en la sociedad y el grupo que estaba formado por las ideas del teatro de Grotowski y no solo un sitio físico como su teatro, abren un centro de Grotowski donde no existe la compañía, “son como las bacterias, ideas que comparten con la gente y hoy no van a formar los espectáculos bajo la dirección de Grotowski pero se van a dejar las huellas de Grotowski por los archivos, se van a dedicar a impartir sus actores talleres y exactores”. Los que quedaron colaboran y trabajan con el centro de Grotowski.

En el nombre de este centro hay una prueba de unir todas las posibilidades. centro de investigación de creación de Jerzy Grotowski y búsqueda de investigación de teatro cultural. Hay historia y qué significa la historia del teatro. En 2007, Fret propone el cambio del nombre como Instituto de Grotowski porque él llamaba al sitio donde trabajaba ‘El Instituto’.

Ahora tenemos Instituto de Jerzy Grotowski que no es su instituto, es el instituto. El nombre que le da título y se ocupa además de la historia del Teatro Laboratorio, de una actividad muy amplia con una sola condición: siempre tiene que tratar de teatro. “Hoy tenemos un archivo, investigamos la tradición de trabajo de Grotowski, utilizando tradición y no método y lo hago a propósito porque él mismo solo usaba el título de método durante 4 o 5 años, durante los 60”.

Y editan libros y revistas, ‘Acotaciones’, una editorial muy popular en Polonia. La editorial está en la Universidad en Cracovia, “pero la editorial es nuestra”. También organizan conferencias, una serie de talleres también de verano y presentan espectáculos o festivales como el último que acabó el 13 de noviembre, la Olimpiada de Teatro, “el más grande de los festivales en Polonia” que formaba parte del programa de Wroclaw como Capital de la Cultura Europea 2016. En 2009, medio siglo después de que Grotowski comenzara con el teatro laboratorio y diez años después de su muerte, Jaroslaw Fret propuso que la Unesco nombrara este año el Año de Grotowski y sólo desde hace dos años está incluida la actividad artística en los estatutos del Instituto de Grotowski, “a pesar de que lo hacemos desde hace más de 10 años”.

Es una institución en una ciudad que decide no levantar monumentos y nombrar las calles sino que permite que funcione el centro Grotowski con la cesión a las personas que organizan el festival de teatro, según asegura con satisfacción Fret.
La histórica sede del Teatro del Laboratorio es el centro de la ciudad, el corazón del corazón. “Son 13 callejuelas, una calle en la mitad y nosotros en medio de la callejuela. Lo guardamos como sitio simbólico pero a pesar de eso tenemos un lugar de investigación y búsqueda”. Y también 10 hectáreas en el bosque y un edificio que fue cuadra de ovejas transformado en sala de teatro y otro espacio que fue club de verano donde trabajan más, el Teatro Zar. Y el cuarto, utilizado durante el último festival, la vieja panadería. Un espacio enorme donde caben todos los espacios anteriores (650 metros cuadrados) para grandes acontecimientos.

“Estamos desarrollando actividad artística sustentados en cuatro brazos. Espacios que permiten desarrollar nuestra actividad. Ahora nos podemos permitir grandes espectáculos y todo esto es la realidad del Instituto de Grotowski en el año 2016. Siempre 25 personas que trabajan en varias direcciones unidas por el teatro, desde la universidades en varios proyectos. “Forman una estrella en la constelación de otros teatros (es una metáfora -explica-) y tienen su independencia artística”.

El programa de la Olimpiada unió a las compañías, este año han invitado a 10 compañías que tienen algo que ver o una pregunta que hacer a Grotowski. “Si hablamos de la tradición estoy seguro de que la verdadera herencia es la herencia de las preguntas, no de las respuestas, pero también hay que saber entender las preguntas. Qué preguntó y en qué lenguaje preguntaba Grotowski sobre el teatro y sobre el actor.
Preguntas que no están escritas y apuntadas en ningún sitio. Están en sus textos con las respuestas. La gente que trabajó con él son respuestas de Grotowski”, afirma Fret. “Mi rol aquí es preguntarle qué quería preguntar, es una cuestión de filosofía pero ahora los físicos también preguntan lo mismo. Si el mundo es la respuesta cómo suena la pregunta. Aquí se encierra Dios, nuestra presencia en este medio porque hacemos lo que hacemos introduciendo el teatro”.

Introduce sorprendentes conceptos encaminando su discurso hacia el final de su intervención: “Coproductores del espectáculo presentado en la Olimpiada sobre la tradición romántica de los antepasados para tratar rituales de los antepasados. Hemos invitado por primera vez a los antepasados que llamamos del nuevo mundo. Los rituales pueden ser diferentes e invitaron del Brasilia y vudú de Haití.

Es una unión con los antepasados común en la cultura que hoy se celebra en las islas del Nuevo Mundo. Él ya sabía que los soldados polacos se trasladan a Haití como los soldados de Napoleón para terminar con la rebeldía de los soldados en 1804, Constitución de Haití, segunda después de los Estados Unidos. Tenemos desde entonces hombres libres en Haití y ahí hay soldados polacos. Cuando los soldados no tenían patria.

Lo que produce un fenómeno, hombres con ojos azules practican vudú ante la presencia de un cuadro de la Virgen de V, un shock cultural que podría representar un santuario vudú, con chamán y diciendo de sí mismo que son polacos.

No es una interpretación, lo mismo que la copia del retrato de la Virgen. Nuestra tradición viene de África, en Europa no se entiende esto, pero es la historia de la Humanidad que crea cosas como la unión-fusión desde el punto de vista jurídico no son claras pero son reales. Así somos los humanos.

Grotowski decía que Haití e India después de Polonia son sus patrias cuando era profesor de francés trabajaba con canciones haitianas en grupos de 6-7 personas y trabajaba sobre estructuras de acción, de construcción gracias a los cantos haitianos con la imaginación cristiana y cuando murió pidió que sus cenizas se esparcieran en el Awchsward monte de India.

En Pontereda, Grotowski no es un ejemplo del teatro polaco. Hasta el final trabajaba con las herramientas de que disponía y trabajaba en el espacio y con los actores que heredó y, al final, trabajaba con quien quería, dónde y cuándo quería.

Pienso que todo está ahora claro sobre el Instituto Grotowski».


La historia del Instituto Grotowski contada por Jaroslaw Fret

Turno del director y creador del Teatr Zar, Jaroslaw Fret, encargado de la presentación del Instituto Grotowski que comenzó su disertación remontándose a la creación para después explicar el funcionamiento de la institución.

Jaroslaw Fret, el fundador y líder del Teatr ZAR, director de teatro y actor; director del Instituto Grotowski, se remontó al año 1959 para comenzar su exposición sobre la historia del teatro en Polonia.

El director del Instituto Grotowski en la III Muestra de Escuelas de Arte Dramático

El director del Instituto Grotowski en la III Muestra de Escuelas de Arte Dramático.

Fue Opole la ciudad polaca en la que Ludwik Flaszen, cofundador junto a Jerzy Grotowski del Teatro Laboratorio donde “reciben” el Teatro de 13 filas como se llamaba entonces. “13 filas porque eran 13 filas, estaban en un espacio como la sala donde imparte la conferencia para determinar que todo el teatro era este espacio. 13 filas de los sillones vacíos y los actores de la compañía de este teatro, de la institución”. Un teatro del gobierno en el que Grotowski empieza a trabajar. Lo subraya para ver la cotidianidad del desarrollo, del que se extrae un gran aprendizaje de esta historia.

Se parte de la base de que “el trabajo siempre empieza donde estás y desde el punto que tienes. Desde un espacio vacío, una institución comunista y absolutamente de régimen, tienes actores que habían terminado la Universidad y empiezas desde tí mismo”.

Cinco años y cinco temporadas, en 1965, a mitad de la temporada Grotowski se muda con su trabajo a Wroclaw donde hizo solamente dos espectáculos. Toda la temporada teatral, todo sucede en Opole y solamente dos en Wroclaw, según afirma Fret.

“Pero qué espectáculos”, asegura, ‘El príncipe constante’ y ‘Apocalipsis’. Con ‘El príncipe constante’, después de trabajar durante un año en el espectáculo, Grotowski llegó a Wrocław prácticamente para proceder a su estreno que fue en abril de 1965. Hasta el año 1969, cuatro años después, no vuelve a estrenar será con ‘Apocalipsis’ y con figuras.

Es en Wroclaw donde el laboratorio de Grotowski da un giro, porque al principio era un teatro de 13 filas, a lo que añade el nombre de laboratorio, para convertirse en Laboratorio de 13 filas.

Cuando llega a Wroclaw piensa hablar de su teatro que es un instituto de investigación del método de los actores, teatro laboratorio. Pero luego acorta el nombre y solo lo llama instituto del actor y bajo este nombre funciona durante los años 60, 70 hasta la mitad de la década de los 80 cuando el teatro se disuelve.

En 1981-84 estado de guerra en Polonia es muy difícil hablar de una actitud teatral. “Hablo de todo esto porque no son los títulos, los nombres de la historia del teatro. Esto son las directrices de la actividad del teatro. Los nombres de estos teatros hablan por sí solos y hablan de cómo era el proyecto de Grotowski para realizar el gran teatro. Pura investigación”, defiende Jaroslaw Fret.

Fret introduce un nuevo concepto que denomina del desarrollo del arte del actor. “Entre paréntesis hay que coger la palabra desarrollo, porque el desarrollo en el arte no es el mismo que el desarrollo en algo técnico. Entonces, no podemos decir que hablamos o escribimos poesía mejor que nuestros antepasados o hablamos mejor el verso y, en general, somos mejores. Este desarrollo es más bien el descubrimiento de lo que ha pasado. Es encontrar dentro de uno mismo todo lo que está cubierto. Grotowski usa como si fuera un rollo de papel que se despliega porque dentro del papel está todo escrito. Pero hay que desenrrollarlo para que sea entendible”, explica a lo que enseguida añade, “es un poco la visión de Platón, el Instituto de Actor era el nombre y el título del desarrollo de Grotowski. En Wroclaw, Grotowski consigue el estatus institucional cuando nadie le obliga a hacer 4 o 5 estrenos al año nadie le obliga a producir sobre textos de autores rusos y puede seguir con su propia investigación”, afirma.

Por eso hay cuatro años de diferencia entre ‘El príncipe constante’ y ‘Apocalipsis’, una época en la que, a pesar del régimen comunista, Grotowski consiguió trabajar a su ritmo y a su manera. No era una actividad política era una actividad artística y gracias a su fuerza podía convencer a los dirigentes del régimen.

Sobre estos dos estrenos -.apunta Fret- que mientras tanto existían otros modelos, se empezaban a crear nuevos espectáculos. Grotowski solo trabaja sobre estos temas y luego un espectáculo que se llama ‘Evangelio’, incluso hay un cartel y fijada la fecha del estreno pero él no está de acuerdo y nunca se produjo.

Aprovecha la experiencia y cambia la dirección, lo que le conduce a ‘Apocalipsis’. “algo que nos enseña la búsqueda de Grotowski para llegar a lo que quiere”. Después llega a la conclusión de que el teatro no le interesa para nada, no le gusta y no quiere hacer teatro. “No le gusta la interpretación ni las categorías de los actores y empieza la temporada de Grotowski de que hablamos para el teatro. Siguen con los espectáculos como ‘Apocalipsis’ sigue siendo Instituto del Actor pero ahora no se investiga el método del actor, ahora se investiga a un ser humano en las actuaciones interhumanas, no en el sentido que yo lo hago y tú lo decides, más bien en las situaciones de encuentros y qué es necesario para que estos encuentros entre los humanos sean posibles y lo que molesta y hace imposible que este encuentro se produzca. Se produce el encuentro entre dos personas y el encuentro entre un grupo”.